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La pasada Navidad los alumnos de Educación Infantil y Animación Turística decidimos realizar una ilusión que hacía tiempo teníamos en mente: ir a cantar villancicos a nuestros mayores. Lo que no sabíamos es que no sólo dimos satisfacción a nuestros deseos: también hicimos felices a los mayores.
Al principio estábamos nerviosos, una especie de pánico escénico controlaba nuestras voces que flaqueaban en cada estribillo, pero al ver las risas de alegría, las palmas acompasando el ritmo y la cara de agradecimiento, el miedo se transformó en un sentimiento indescriptible que sólo es comparable a una emoción llamada felicidad.
Nuestro repertorio era sencillo, incluso repetitivo, ¡los peces terminaron borrachos de tanto beber en el río! Se armó la Marimorena en cada planta del hospital ¡e incluso nos pidieron que cantáramos a Manolo Escobar!
Cada vez que un hombre daba palmas, una mujer lloraba de emoción o simplemente sonreían, se nos hacía un nudo en el estómago. La simple mirada cristalina de los mayores o la intención de cantar más alto para la gente del fondo de la sala, no tienen precio.
Quizá estábamos descoordinados, quizá no entonábamos las notas o nos inventábamos la letra, pero ¡qué importancia tiene cuando el resultado fue tan genial, gratificante y divertido?
Sin ningún tipo de duda, puedo decir que no fue una experiencia única... ¿sabéis por qué?
¡¡Porque volveremos a ir en breve!! ¡Volveremos a cantar (esta vez nos prepararemos mejor el repertorio), bailar (¡con coreografía!), reír y hacer felices a nuestros mayores! Y es que, al fin y al cabo, llegará un momento en que envejeceremos y estoy segura de que nos gustaría que un grupo de jóvenes alegres y divertidos nos amenicen, no sólo la Navidad, sino todos los días de nuestra vida.
Tatiana Jofre, C.F.G.S. de Educación Infantil 1º B
Os dejamos aquí los comentarios de otros compañeros que hicieron posible esta maravillosa tarde:
Fue una experiencia para no olvidar nunca, ver las sonrisas de aquellas personas mayores, fue un regalo muy especial de Navidad. Numa
Pasé un rato maravilloso y muy divertido. Adelaida
Nuestra alegría puede transformar las diferentes situaciones de aquellos ancianos, una noche especial en Navidad. Flor
Fue muy divertido cantar para la gente mayor, pero todavía más ver lo bien que se lo estaban pasando ellos. Ana
Realmente fue emocionante ver cómo los mayores se divertían como niños y mostraban una gran alegría que nos transmitieron hasta el final. Sheila
Aquel día canté para todos los ancianos de la residencia y me sentí bien, y el año que viene volveré para volver a hacer felices a todos aquellos que lo necesitan. Marc
Fue muy gratificante poder sonreír a la gente que está o se siente sola, gente que tiene complicaciones en la vida. Marina
Un día tan especial para ellos y para nosotros. Les regalamos risas, algunas lloraron de alegría, en fin, muchas emociones de las que no se olvidan. Marta
Me lo pasé genial viendo las caras de aquellas personas. Estaban tan contentos y emocionados que me motivó a seguir haciendo este tipo de actividades.
Después de todo hacer sentir bien y feliz a una persona es lo que te hace más persona y te brinda una satisfacción enorme. (Anónimo)
genial ( 22-03-2011 22:33:36 )
Os agradezco mucho que nos contéis esto. Anima y alegra.
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